Zaar

 

La palabra "Zaar" significa "visitación", que se refiere a ser "visitado" por un espíritu o demonio.

El zaar es un ritual preislámico de sanación que atribuye los malestares físicos a la posesión humana por distintos demonios; es una ceremonia que limpia el alma y la aleja de malos espíritus casi siempre femeninos. Fue prohibida por el Islam desde sus principios, pero no ha podido erradicarla del todo, pues es una tradición fuertemente arraigada a la cultura de Medio Oriente, en especial a las mujeres quienes siguen dirigiendo estas ceremonias grupales, manteniendo su origen matriarcal.

Sus orígenes son inciertos, pero se cree que se originó en Etiopia, Sudán, Irán o en el Egipto faraónico.

Los grupos de Zaar tienen un líder, llamado Kodia en Egipto y Shayka o Umiya en Sudán. El kodia debe ser una cantante entrenada, saber las canciones y ritmos para cada demonio, debe poder identificarlos y saber tratarlos; posee una variedad de trajes de colores para cada espíritu. Organiza las sesiones regulares ya sean públicas o privadas (o a escondidas, según sea el caso) y obtienen su cargo de líderes a través de la tradición, es decir, se pasa el lugar de madre a hija (jamás un varón). Es importante destacar que el ritual es estrictamente femenino, la única manera en la que un hombre puede participar en la ceremonia es con música, matanza de animales como pollos, ovejas, camellos o palomas y haciendo ofrendas.

En la versión africana de la ceremonia llamada Gnawa, tanto hombre como mujer juegan papeles importantes; el varón representa a Azazúr (equivalente a Osiris) y la mujer representa a Ausitú (equivalente a Isis). En este caso, las que dan ofrendas son las mujeres embarazadas, pidiendo por un nacimiento seguro y los que desean sanarse física o espiritualmente realizan el ritual.

El Zaar se realiza en un cuarto grande con un altar representado con un taburete alto en el centro de la habitación con una charola cubierta por un pañuelo blanco lleno de frutas secas. El kodia y los músicos se colocan a un lado del cuarto y los participantes del otro lado. Los participantes contribuyen con una cantidad de dinero dada directamente al kodia y los músicos o dejándolo a la entrada.

Las mujeres participantes visten una túnica blanca, traen las manos y los pies decorados con henna y vienen perfumadas de pies a cabeza, utilizando la fragancia como ofrenda. De todas formas, antes de comenzar la ceremonia, pasan un sensor aromático para purificar sus cuerpos físicos, espirituales y el espacio donde se llevará a cabo la ceremonia.

La ceremonia comienza de pie con el vaivén y giros de la cabeza, del torso, del cuerpo entero, de la pelvis, etc. Posteriormente, cuando el demonio ha liberado las piernas de su posesión, con ayuda del Kodia van al piso donde continúan con los giros del torso el ritmo aumenta gradualmente al igual que la intensidad de los movimientos de la bailarina, al final, realizan fuertes y seguidos movimientos únicamente de cabeza, latigueando el cabello de un lado a otro pues es donde se cree la última parte donde se aloja el demonio antes de ser despojado del cuerpo. Un Zaar puede durar tantas horas como la bailarina aguante o bien, hasta que caiga exhausta en un colapse total.

El ritmo comúnmente usado en esta ceremonia es el ayoub (dum, tak-a dum, tak), empezando lento y volviéndose cada vez más intenso. Este ritmo es ahora utilizado por las bailarinas del raqs sharki como parte del repertorio del show generalmente en el solo de derbake y marcan movimientos parecidos a los del ritual, sobretodo de cabeza.