Om Kalthoum

 

ima ʾIbrāhīm al-Baltāǧī , más conocida por su nombre artístico Umm Kalzum, fue una cantante egipcia, nacida alrededor del 4 de mayo de 1904 y muerta el 3 de febrero de 1975. Su nombre se encuentra transcrito también como Oum Kalsoum, Om Kalsoum, etc. Es la cantante más conocida y reverenciada en el Mundo Árabe; fue un auténtico fenómeno social en los años 50 y 60 y sus álbumes figuran entre los más vendidos en el mundo (unos 200 millones de ejemplares en total), en su mayoría en los países árabes. Se la conoció también como la Señora de la Canción Árabe Sayyīdat al-Ginā' al-Arabi) y como el Astro de Oriente, Kawkab aš-Šarq). Es considerada una de las "Grandes"" del canto árabe junto con Mohammad Abdel Wahab, Abdel Halim Hafez y Farid al-Atrash.

Nació en Tamay az-Zahayra, Ad-Daqahliyya. Siendo joven, demostró tener un gran talento para cantar, de modo que cuando tenía 12 años, su padre la disfrazó como un chico joven y la introdujo en una pequeña actuación que él dirigía. Cuatro años después se fijaron en ella un famoso cantante: Abu l-Ala' Muhammad, y un famoso intérprete de laúd: Zakariya Ahmad, y le pidieron que les acompañara a El Cairo. Esperó a tener 23 años para aceptar su invitación; mientras tanto actuaba como un chico en pequeños teatros.

En su carrera musical tuvieron gran peso dos personas: la primera, el poeta Ahmad Rami, que escribiría 137 canciones para Umm Kalzum y la iniciaría en la literatura francesa. La otra persona fue Muhammad al-Qasabgi, un virtuoso del laúd que introdujo a Umm Kalzum en el Palacio del Teatro Árabe, donde tendría sus primeros grandes éxitos. En 1932 era ya famosa y emprendió una gran gira por ciudades árabes, visitando Damasco, Bagdad,Jerusalén,Beirut, y Trípoli. Su fama también le permitió, en 1948, conocer a Gamal Abdel Nasser, el oficial conspirador y futuro presidente de Egipto. Ambos se profesarían en lo sucesivo mutua admiración.

Paralelamente a su carrera de cantante impulsó su carrera como actriz, pero la abandonó rápidamente, por preferir el contacto personal y emocional con los espectadores.

En los años 40 Umm Kalzum tuvo un contrapunto en la cantante Asmahan, hermana del popular Farid al-Atrash y también actriz. Ambas eran igual de famosas pero totalmente opuestas: la bella Asmahan era una aristócrata de origen Sirio, de religión drusa, de vida disipada y cercana a los círculos palaciegos. Umm Kalzum, por el contrario, era egipcia por los cuatro costados, de origen humilde, musulmana y virtuosa, que ponía voz a un amor profundo y desgarrado. Además, era simpatizante de Nasser y de los Oficiales Libres. La rivalidad terminó con la muerte de Asmahan en extrañas circunstancias al acabar la Segunda Guerra Mundial.

En 1953, Umm Kalzum se casó con su médico Hasan al-Hafnawi. Su popularidad fue en aumento. Sus comentaristas occidentales suelen recordar un apoteósico concierto en 1967 en el Olympia de París, ante centenares de emigrantes árabes llegados de toda Europa.

Su figura era familiar: grande, con un imponente peinado y un vestido bordado hasta los pies, acompañada por su orquesta. Cantaba apretando un pañuelo de seda en su mano izquierda, donde, según la leyenda, escondía una bola de hachís que iba penetrando en su piel y le permitía ejecutar sus interminables canciones y mantener el torrente de voz. Es poco probable que fuera así, aunque sí es cierto que sus canciones, de sólida raigambre árabe, duraban tanto que a menudo debía grabar versiones más reducidas para que cupieran en los discos de vinilo, a razón de una canción por disco. En sus actuaciones semanales en público, radiadas en directo por la poderosa cadena Sawt al-Qahira (La Voz de El Cairo) y escuchadas en todo el Mundo Árabe, realizaba variaciones e improvisaciones.

Le fue diagnosticado un caso severo de nefritis a finales de los años 1960. En 1972, tras dar su último concierto en el Palacio del Nilo, los exámenes médicos indicaron que su enfermedad era incurable. Se trasladó a los Estados Unidos, donde se benefició durante algún tiempo de la avanzada tecnología médica, pero en 1975, de regreso en su país, tuvo una grave crisis y fue hospitalizada. Egipto entero estuvo pendiente de su evolución, y en su aldea natal la población entera recitó El Corán durante todo el día. Umm Kalzum murió en el hospital de El Cairo el 3 de febrero. Su muerte provocó suicidios y expresiones de histeria colectiva. A su funeral asistieron más de 4 millones de dolientes -uno de los más grandes de la historia- y se desencadenó en un tumulto cuando la multitud tomó el control de su ataúd y lo llevaron a una mezquita que según decían era su favorita, más tarde lo liberaron para el entierro. Fue enterrada en loor de multitudes y con honores de jefe de Estado en la célebre Ciudad de los Muertos.

Durante muchos años, la voz del Astro de Oriente acompañó a los árabes en la gran ilusión colectiva del renacimiento del Mundo Árabe tras la etapa colonial: el auge del panarabismo, la revolución egipcia, la nacionalización del canal de Suez, la unidad árabe, las reformas sociales, la lucha contra Israel. Su muerte, poco después del la muerte de Nasser, marcó definitivamente el fin de una época.