Badia Masabni

 

Mujer nacida en Líbano que, a sus cortos 17 años, viaja a Egipto para cautivar a todos a quienes la vieran bailar, la escucharan cantar o actuar en restaurantes del Cairo. Al lado de su esposo el libanés Nagoob Elias Al Rihany, logra conocer gente importante de los grandes casinos del Cairo. Ella por sí sola ya era una celebridad, lo que rectificó después de su divorcio, pues no abandonó el mundo del espectáculo como todo Egipto esperaría. En 1926 se abre al público el Casino Badia en una de las calles más importantes de Egipto. Al mismo tiempo funda su compañía de danza, con actos de baile, monólogos, cantantes, comediantes, etc.; convirtiéndose en algo más que un simple salón de entretenimiento.

Lo que la hizo más grande fue su influencia en la danza, tanto que aún es recordada como la madrina del Raqs Sharqi. Desde la música se notaban las influencias europeas clásicas armoniosamente conjugadas con las raíces egipcias. Esta misma tendencia se notaba en la danza, agregándole más movimientos con brazos, mayor fluidez y agilidad a los movimientos, así como giros desplazamientos y técnica europea. Junto con todo esto, el mayor salto que el Casino Badia trajo a la danza fue el del espacio; acostumbrado a ser muy reducido, como en restaurantes, cafés, casas de adinerados o la calle, Badia rompió esquemas introduciendo el manejo de un gran escenario en su propio casino, donde lanza grandes números coreográficos con bailarinas perfectamente sincronizadas en secuencias de pasos previamente atendidas, al contrario de la improvisación típica de la bailarina. Su estilo comenzó a dar a conocer la danza árabe como una disciplina de nivel.

Cabe resaltar que aparte de todos los frutos dancísticos que Badia trajo, de su Casino salieron muchas grandes bailarinas que ahora se conocen como las Estrellas de Egipto por sus prolíficas carreras en el cine egipcio de oro; algunas de ellas son: Tahia Carioca, Samya Gamal, Naima Akef, Nadia Gamal, Beiba Ibrahim, Beba Ezz Edin, Zuzu Mohammed, Juliet (a quien Badia adoptó y le dio el nombre de Layla Al Shaqraa) y Nadia Salama.

Las más grandes discípulas de Badia fueron Samia Gamal y Tahia Carioca, quienes competían muchísimo a pesar de tener estilos tan diferentes. El estilo de Samia Gamal era más refinado, incorporando las técnicas de danza clásica y el uso de zapatos de tacón alto para bailar, consiguiéndose una elevación del centro de gravedad y una figura más estilizada en la ejecución de su danza necesitando de gran espacio para su baile. Por su parte, Tahia Carioca y su fascinación por los ritmos brasileños hizo que incorporara estos en su repertorio, incluso pidió a su percusionista que adoptara estos ritmos en su ejecución con la tabla, radicando su éxito en una “cadera prodigiosa”.

Ambas se convirtieron en ídolos para su pueblo, estrellas de la pantalla en la época del cine de oro egipcio (El Cairo era conocido como el Hollywood de Oriente Medio), convirtiéndose desde entonces el “Casino Badia” en un trampolín para los grandes artistas de la época.

Tahia Carioca fue la que tuvo la carrera más prolífica cinematográficamente hablando, aparte de su extensa carrera televisiva y teatral, participó en más de 120 filmes, desde que debutó en 1935 con “Doctor Farahat” (Togo Mizrahi), realizando extraordinarias interpretaciones como la recordad Me’allema Shafa’at de “Shabab Imra’a” (La juventud de una mujer) de Salah Abou-Seif, que participó en la sesión oficial del festival de Cannes de 1956.

Quizás, la carrera cinematográfica más conocida internacionalmente, sea la de Samia Gamal por películas como “El Valle de los Reyes” (1954) y “Alí Babá y los cuarenta ladrones” de Jacques Becker, que dieron a conocer la danza al resto del mundo.

Badia huyó y regresó al Líbano después de la revolución de Egipto del 23 de julio de 1952, por temor a que el nuevo régimen republicano confiscara toda su fortuna. Muere en Beirut, Líbano en 1975, pero era tan querida en Egipto que dieron su nombre a uno de los más importantes puentes del Cairo, el puente Badia, junto a moderno hotel Sheraton que ahora se alza donde antiguamente estaba el inmortal Casino Badia.