HISTORIA DE LA DANZA ÁRABE

 

Aunque sus orígenes precisos son inciertos, hay documentos que comprueban que sus orígenes primarios son en el Egipto entre 1200-1300 a.C., utilizada por las sacerdotisas de las orillas del río Nilo.

 

Antecedentes de esta danza, se daban  en todos los pueblos de la antigüedad; se pensaba que la fertilidad humana estaba directamente relacionada con la tierra. A las mujeres se les atribuían poderes mágicos. Por ejemplo, en la Anatolia Central y mediterránea (Turquía), hace miles de años las mujeres tenían danzas rituales en honor a estos poderes mágicos; los hombres estaban excluidos de estos ritos. En la antigua Grecia y Roma, se realizaban diferentes danzas de fertilidad basadas en la rotación de caderas y vientre. Muchas de estas danzas, eran en honor a diosas provenientes de Turquía y Siria. En Chipre, lugar de nacimiento de Afrodita, las mujeres realizaban danzas rituales eróticas acompañadas de cantos y percusión mediante las cuales se ponían en trance, en algunas ocasiones, las mujeres se ofrecían a los hombres en honor a la diosa, para que les concediera fertilidad. Estos mismos ritos, tuvieron lugar en Mesopotamia, Fenicia, Egipto, Arabia y la India.

Después, durante el siglo IV d.C., el cristianismo pasó a dominar a medio oriente, instaurando la sociedad patriarcal con base en un Dios masculino y prohibiendo así las danzas femeninas relacionadas con la sexualidad, la fertilidad y herejía. Los coptos (cristianos provenientes de Egipto), mantuvieron viva esta danza realizándola en secreto, aunque con algunos cambios adaptándola a su nueva religión. Luego, los esclavos sacaron la danza, los cantos y la música de los templos, aunque los intérpretes no se han podido quitar el estigma atribuido a su profesión.

 

Posteriormente, a principios de la Edad Media, se instauró el islamismo, lo que significó una nueva erradicación de la danza en las calles. Reaparece en el siglo XVIII a través de círculos de esclavas. Más tarde, con la llegada de los turcos (esclavos en su mayoría), esta danza se enriquecería con mayor calidad técnica.

Estas esclavas, retenidas en los antiguos califatos medievales, representaban su poderío, por lo que se cotizaban la belleza y habilidades de las bailarinas (canto, poesía, recitación).  Estas bailarinas eran llamadas awalim, altamente respetadas e influyentes entre los califas; actuaban en las casas de ricos acompañadas de nay, oud, kanoon y tabla, mientras ellas interactuaban con zagats (crótalos) y con espadas de algunos espectadores.  Algunas veces eran complementados sus shows con magos o encantadores de serpientes.

También existían otro tipo de bailarinas, las ghawazee o gitanas egipcias, que bailaban al aire libre para audiencias de clase social baja, acompañadas de nay, oud y tabla. Se caracterizaban por conservarla esencia espiritual y estética del baile. El origen era fenicio, cartaginés. Adoraban recorrer largas distancias y leían la borra del café y las ostras; compartían escenario con juglares, adivinadores, magos y otros personajes de la era medieval. La vestimenta de estas bailarinas, llevaba muchos adornos, brazaletes, colgantes, monedas, colores vivos y muy alegres.

En esta etapa nace la costumbre de dar dinero a las bailarinas, premiando su talento por medio de joyas o monedas; actividad que a la fecha se sigue realizando.

 

Durante esta época el baile en todos los casos era siempre improvisado, fue hasta 1926 que la libanesa Badia Masabni comenzó a profesionalizar la danza. Abrió una  sala de fiestas en El Cairo llamada Casino Badia que llegó a  ser muy popular. Tenía un programa basado en oriente que incluía bailarinas, cantantes, músicos, comediantes y algunos números europeos.

 

La danza, que siempre había sido bailada en lugares pequeños como casas o cafés, tuvo que ser adaptada al escenario del Casino Badia. Fue entonces cuando incluyeron giros y grandes desplazamientos provenientes de Europa (ballet). Las bailarinas actuaban normalmente en grupos, aunque las que destacaban por su talento podían hacer un solo.

En esta época, se produjeron muchas películas en Egipto y era habitual incluir escenas de danza, por lo que muchos cazatalentos acudían al Casino Badia buscando bailarinas. Muchas de estas bailarinas descubiertas en el Casino, llegaron a ser estrellas de cine muy populares y adquirieron un estatus que nunca habían tenido. Algunas de las que más sobresalieron fueron Tahia Carioca, Suheir Saki, Samia y Nadia Gamal y Naima Akef.

El vestuario preferido en esta época fue el inspirado en las películas americanas: de dos piezas, con flecos y pedrería.

 

Actualmente, la danza oriental, en la mayoría de los países árabes es parte de la cultura  y una celebración sin un espectáculo de danza no está completa. En los países árabes donde más se ha desarrollado es en Egipto, Líbano y a pesar de no ser árabe,  en Turquía. También, por la emigración árabe, se ha desarrollado en países como Alemania, Francia, Brasil Argentina y Estados Unidos.

 

Las bailarinas famosas suelen bailar en hoteles de cinco estrellas o grandes teatros, acompañadas con orquestas con instrumentos clásicos y modernos. El vestuario suele ser exclusivo y el espectáculo es completamente coreografiado. El primer número suele ser una pieza especialmente compuesta para la bailarina seguido por canciones populares.

Algunas bailarinas orientales famosas de hoy  son: Fifí Abdou, Nagwa Fouad, Amani, Mona Said, Dina, Laila Haddad y Soraya Hilal.