Tarab

 

Es importante saber que no toda pieza clásica árabe es tarab, pero que van muy de la mano.

Una pieza clásica árabe son todas aquellas que corresponden a las composiciones que se dan lugar entre finales del siglo XIX y comienzos de la tercera parte del XX. Son canciones pensadas para interpretarlas una Orquesta Árabe, que dista bastante del concepto de la orquesta en Occidente: consta de violines, qanun, riqq, darbuka, nay, oud, cantante solista y/o coro. En las antiguas orquestas el número de componentes era brutal: podían llegar a tener 8 violines, 3 cellos, nay, varias percusiones (riqq, darbuka, panderos), qanun, oud, contrabajo, en ocasiones buzouk y guitarra, y en los años 50 introdujo la guitarra eléctrica gracias a Oum Kalthoum y Abdel Wahab quienes compusieron Enta Omri con guitarra eléctrica. Hoy en día se pueden encontrar grandes orquestas también con teclado.

Los compositores de piezas clásicas árabes van de Oum Kalthoum, Abdel Wahab, Farid Al-Trash y Fairuz, entre otros.

El tarab, por otra parte, es una palabra sin significado exacto; no existe nigún idioma que describa lo que tarab significa, pero se acerca a lo que nosotros llamamos éxtasis, embelesamiento artístico. Se compone de lo estético; voz bella, música bella, letra bella.

Por voz bella se refiere a una voz poderosa e impactante como la de Oum Kalthoum, Abdel Halim Hafez, Warda, Mohammed Abdel Wahab y claro, George Wassuf, conocido como el rey del tarab.

Por letra bella nos referimos al árabe culto, con métrica y exactitud en la letra de los poemas tarab. A la belleza acústica de las palabras y del poema como un todo perfecto. Uno de los poetas más importantes del Mundo Árabe es Nizar Kabbani.

Hoy en día, se omite esta diferencia en la danza y bailamos las piezas clásicas todas con importante interpretación (o se debería). Es importantísimo mencionar que antes, era completamente mal visto que alguna bailarina interpretara o intentara interpretar una canción tarab o una pieza clásica, pues estas eran compuestas únicamente para el deleite auditivo. No fue sino hasta que la bailarina Suheir Saki interpretó una canción de la mismísima Oum Kalthoum. Se arriesgó a mucho, pero al final de su interpretación todos, incluyendo a la Estrella de Oriente, quedaron maravillados, convirtiéndose en una de las bailarinas favoritas del pueblo y la favorita personal de Oum Kalthoum. El tercer rey de Egipto incluso la nombro “La Oum Kalthoum de la danza” argumentando que así como Kalthoum cantaba con su voz, Saki cantaba con su cuerpo.